Ten presente observar tus reclamos, tu victimización, tus berrinches, tus enojos. Cuando te veas en ese lugar practica decirle internamente a tu niño/a:
“Si, te veo y te doy un lugar en mi corazón, ya no es necesario que te defiendas. Hoy soy un adulto y puedo cuidar de ti”.
ENFOQUE 7
Soy inocente Me libero
Puedes descargar este enfoque y tenerlo de fondo de pantalla en tu celular o tenerlo impreso cerca de tu escritorio para estar en sintonía con el cambio.
Mira a ese niño/a que vive en ti, con honestidad y sin miedo. Toma tu cuaderno de apoyo y haz una lista de todas aquellas cosas que marcaron el destino de ese niño/a, todas aquellas cosas que le faltaron, todo aquello que esperó que alguien le diera.
Si deseas, puedes poner una música suave de fondo que te permita sentirte tranquilo/a y seguro/a, para dejar salir todo lo que le faltó a tu niño/a interior. Permite que el lápiz escriba solo, deja que tu alma escriba a través de ti y que salga lo que tenga que salir.
Cuando termines, lee lo que escribiste y elige comenzar a darle a ese niño/a, desde el adulto/a que eres hoy, todo aquello que le faltó. Tal vez, sea un abrazo apretado, una mirada amorosa o un rato para jugar y divertirse.
Es necesario comenzar a hacer crecer a ese niño/a que aún reclama. No puedes cambiar el pasado, no puedes cambiar a tus padres, pero sí puedes construir una nueva mirada hacia ese niño/a que vive en ti. Hoy puedes empezar a convertirte en el mejor padre y la mejor madre para ti mismo/a.